ciertos días cuando la ciudad se adorna y el corazón se alegra, el frío del invierno no importa;
el encuentro con la cordillera es un privilegio, la lluvia limpia el aire de partículas tóxicas y el cielo aparece sin velos.
Macizo cordillerano le dicen a esa belleza que en invierno se viste de blanco y deja que la besen los rayos del sol
y que desde su nido de cielo ha sido testigo de la historia que esta ciudad vivió.


















es cierto, el frío exterior ...
el horizonte de tu última foto es sencillamente fascinante
mi beso